La gran Mezquita de los Omeyas en
Damasco
En 2001 visité este lugar
La siguiente entrada es una entrada homenaje.
Se dice que
Damasco, es la ciudad más antigua del mundo.
La ciudad está
dividida en dos partes: la ciudad nueva, con sus edificios modernos y la ciudad vieja, donde se agrupan los
atractivos de esta capital con 6.000 años de existencia, que ya aparece
mencionada (Dimashqa) en textos de hace cuatro milenios y medio. En la ciudad
vieja está la gran mezquita.
La
Gran Mezquita de Damasco, también conocida como la Mezquita de los Omeyas o
Mezquita Ummayad, es el templo más sagrado del mundo musulmán, tras la Meca y
Medina.
Es
la obra monumental más antigua del islamismo y su concepción arquitectónica,
muy diferente de los templos cristianos de ese entonces, constituyó un hito en
términos de distribución y composición arquitectónica imprimiendo gran
influencia en mezquitas posteriores, como las de Córdoba
o Kairuán. Fue
considerada una de las maravillas de su época y ha sido declarada, Patrimonio de
la Humanidad por la UNESCO,
al igual que el área histórica de la ciudad de Damasco.
En
las hoy ruinas de la Mezquita Omeya, se alzaba a basílica de San Juan Bautista, mandada construir por Teodosio, último
emperador romano que tuvo unido bajo su poder el Imperio Romano de Oriente y el
de Occidente. No obstante, los cimientos del templo pueden retrotraerse hasta
las culturas arameas y romanas, que eligieron este lugar para levantar su lugar
sagrado.
Tras la muerte de Teodosio, sus hijos Honorio y Arcadio se repartieron el territorio, quedando Siria en la parte oriental del Imperio. Más tarde el país fue conquistado por el Imperio Bizantino, convirtiéndose después en la capital del Imperio Omeya entre el año 661 y el 750, pasando así a formar parte, de manera definitiva, del imperio islámico.
Tras la muerte de Teodosio, sus hijos Honorio y Arcadio se repartieron el territorio, quedando Siria en la parte oriental del Imperio. Más tarde el país fue conquistado por el Imperio Bizantino, convirtiéndose después en la capital del Imperio Omeya entre el año 661 y el 750, pasando así a formar parte, de manera definitiva, del imperio islámico.
Tras
la cristianización del Imperio y la oficialidad de la Iglesia, el templo de
Júpiter Damasceno fue reemplazado por la gran basílica consagrada a san Juan
Bautista. A raíz de la conquista islámica, en el 635, el *temenos habría
sido compartido entre cristianos y musulmanes: según los cronistas árabes, cada
uno practicaba allí sus propios ritos. Parece ser que era frecuente, en los
comienzos del Islam, que las iglesias fueran utilizadas alternativamente por
ambas comunidades.
Hacia
el 664, los Árabes, después de convertir Damasco en la capital del imperio de
los Omeyas, exigen disponer de todo el espacio que incluye el *temenos.
Dejan de utilizar la iglesia, al lado de la cual tal vez hayan edificado un
primer kibla de modestas proporciones, donde se hallaba
el mihrab llamado «de los Compañeros del Profeta». Los autores
árabes que evocan el reinado de al-Walid son unánimes en afirmar que el califa
hizo demoler la basílica de San Juan Bautista a fin de construir su Gran
Mezquita. Se puede admitir que la mezquita de los Omeyas que vemos hoy es la antigua
iglesia de San Juan Bautista, que habría sido adaptada a la oración
musulmana.
Cómo
se explica entonces la estética profundamente bizantina de la sala de oración?.
La
razón más sensata, es asumir la costumbre generalizada de utilizar materiales
ya existentes. , una práctica muy corriente entre los arquitectos de los
primeros siglos del Islam, consistió en utilizar de forma masiva materiales ya
existentes para edificar sus mezquitas. Se puede admitir por tanto que los
arquitectos del califa procedieron a un desmontaje metódico y cuidadoso; tanto
las columnas como los capiteles (que, a su vez procedían probablemente del
templo de Júpiter Damasceno y habían sido ya utilizados de nuevo por los
Bizantinos) y los arcos, fueron objeto de una verdadera «anastilosis». El
trabajo consistió en levantar esos elementos arquitectónicos en la zona sur de
la antigua explanada y asignarles una nueva función.
En
2014 el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon. "Los lugares
Patrimonio de la Humanidad han sufrido daños considerables y, a veces,
irreversibles. Los sitios arqueológicos están siendo sistemáticamente saqueados
y el tráfico ilícito de bienes culturales ha alcanzado niveles sin
precedentes".
Los
seis sitios en territorio sirio que la Organización de las Naciones Unidas para
la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) incluye en su famosa lista del
Patrimonio Mundial son las ciudades viejas de Alepo, de Damasco y
de Bosra; el Crac de los Caballeros y Qal’at Salah Al Din;
el sitio de Palmira; y
las aldeas antiguas del norte de
Siria. En esa declaración de 2014, la directora general de la UNESCO, Irina
Bokova, denunciaba que varios de esos lugares estaban "siendo utilizados
para fines militares o transformados en campos de batalla".
Para
evaluar los daños en una veintena de zonas de valor cultural y arqueológico,
incluidas las seis de la lista de Patrimonio de la Humanidad, la UNESCO
encargó un informe cotejado por satélite para
verificar su estado ante la dificultad de acceder a las áreas de conflicto y la
distorsión de la propaganda del Estado Islámico. La conclusión es que, de 18
zonas revisadas, fueron destruidas 24, 104 seriamente dañadas, 83 moderadamente
dañados, y 77 ubicaciones posiblemente dañadas.
El
alminar de la Gran Mezquita Omeya de Alepo fue capaz de sobrevivir con su forma
original tal como fue construido a finales del siglo XI, pese a un terremoto
que lo hizo inclinarse notablemente. Pero la batalla por Alepo fue demasiado
para él y en 2013, fue destruido.
Lo que comenzó como un levantamiento pacífico contra el presidente Bashar
al Asad en marzo de 2011 se convirtió en una brutal y sangrienta guerra civil
que ha arrastrado a potencias regionales e internacionales.
El Patrimonio de la
Humanidad nos pertenece a todos, su destrucción significa prescindir de los
documentos tangibles de la Historia, de la posibilidad de estudio, de interacción
de búsqueda etc.
No compartiré
cifras de muertos ni lista de patrimonio destruido o desaparecido. Nada parece
tener sentido ya. El odio señores, señoras, genera más odio e igual que en otros
lugares que llevan años desangrándose y agonizando, habrán de pasar generaciones
enteras para calmarlo.
Dicen, que no hay mal
que cien años dure…permítanme que lo dude.
Hoy de Siria, de
Damasco, del mundo racional, quedan escombros, confusión, ruina y muerte.
La mezquita Omeya
de momento resiste en parte al fuego enemigo, todos los fuegos lo son.
Comparto algunas imágenes de Siria, que por desgracia no pertenecen a mitad del s. XX.
*Témenos:
en la Antigua Grecia, un témenos (en griego τέμενος,
‘recinto’)1era
un terreno delimitado y consagrado a un dios, excluido de usos seculares.
Muchos santuarios pequeños consistían
sencillamente en un témenos con un altar y sin templo.
Casi siempre había que someterse a una purificación antes de poder penetrar en
él. Por ejemplo, las legiones
romanas no podían entrar en Roma sin
antes haberse purificado de la sangre derramada. El témenos estaba
compuesto por varias partes como los propileos,
el altar, templo, tesoros, estoas, etc.
Anterior
en el tiempo es el concepto de témenos como la porción de tierra asignada a un
dominio oficial, especialmente de un rey (basileos)
y jefe (anax),
o un trozo de tierra de uso común dedicada a un dios, un santuario, una
arboleda sagrada o un recinto sagrado.
BIBLIOGRAFÍA









Hay que ver como ha cambiado la situación en la región desde que la visitaste en 2001, supongo que la experiencia sería mucho más agradable que si se fuera de turista en la actualidad. Lastimosamente las guerras provocan destrucciones de patrimonio y, lo que es peor, de vidas, quizá el patrimonio más importante. Un saludo!
ResponderEliminarHola Asier, la situación ha cambiado por supuesto, fue un viaje duro no obstante. Hay mucho trabajo por hacer. Un saludo.
EliminarHola María, me ha gustado mucho cómo has reconstruido la historia de esta mezquita pero es una pena ver cómo está en la actualidad. Siria es uno de los lugares que más está sufriendo en lo que llevamos de siglo XXI y es algo muy palpable en la pérdida del patrimonio de esta zona, pero sobre todo en la cantidad de muertos que hay día tras día. Y como tú has dicho, es una situación que, por desgracia, parece que va para largo. Un saludo
ResponderEliminarGracias Lara., como dices las bajas humanas superarán siempre a las materiales, sin embargo, alguien debe ocuparse también de ello, y en eso estamos. Un saludo.
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